Durante los fines de semana de noviembre, ha dado inicio una huelga promovida por la Confederación de Padres de la Escuela Pública (CEAPA) para que los niños no realicen las tareas escolares que se mandan en el colegio.

En myABCKit apoyamos esta iniciativa y queremos promover que los niños no se vean obligados a realizar deberes fuera de la jornada escolar.

¿Por qué existe esa obsesión en la mayoría de colegios por enviar cada día deberes a casa? Según un estudio de la OCDE, el número de horas que los alumnos destinan a los deberes no suele estar relacionado con el rendimiento global, por lo que más deberes no garantizan un mejor aprendizaje.

De hecho, países referentes en educación, como Finlandia y Corea del Sur, son los que menos deberes mandan, menos de 3 horas por semana, versus las 6,5 horas dedicadas por los niños en España.

El sistema educativo, aboga que los deberes ayudan a que los niños sean responsables y constantes pero… ¿a base de alargar jornadas, a base de tiempo de exploración y juego libre?

Y, en un mundo actual donde todavía (todavía…) no podemos eliminarlos, ¿qué podemos hacer los padres para darle la vuelta a los deberes y fomentar que en lugar de una tarea difícil y repetitiva para los niños se convierta una actividad motivadora?

1. Actividades no evaluables: los deberes no deberían formar parte de las notas de los niños. Esto eliminaría la presión de “hacerlo perfectamente bien” por el beneficio de entender el proceso y disfrutarlo.

2. Juegos: ¿y si en lugar de sentar a los niños a escribir o a leer se promovieran  otro tipo de actividades para fomentar ese aprendizaje? Juegos en la tablet, exploraciones en el supermercado o preparando recetas de cocina donde tengan que medir los ingredientes, son tareas cotidianas con las que también aprenden.

3. Autonomía, curiosidad y búsqueda: los padres no deberían de estar obligados a hacer los deberes con los niños. Proponiendo actividades como cuidar de sus hermanos pequeños, preparar un juego de pistas o escribir una carta a los abuelos fomentamos la responsabilidad y autonomía.

Nos encantaría que el concepto de deberes cambiara (la palabra en sí misma ya tiene toda una serie de connotaciones negativas). No se trata de ver las tareas escolares como su fueran el propio Satán, sino el de darle la vuelta para replantearlas como actividades beneficiosas y divertidas para los niños.

¿Cuál es vuestra experiencia con los deberes?

¡Contádnolso! Nos encantará escuchar cómo lidiáis con esto.