Mamá: ¿Podemos desayunar chuches y patatas fritas?

¿Qué le vamos a contestar a nuestro hijo o hija si nos pregunta eso?  

El decir “no”, es uno de los temas que más preocupa a los padres de hoy en día. Establecer unos límites hacia nuestros hijos, con respeto y gestionando su atención, son formas de enseñar y comunicar a los niños que algo no es seguro o apropiado.

Decir “no” requiere mucho esfuerzo, y queremos compartir con vosotros formas de poder decir NO de manera positiva.

 

1. Signos corporales para enseñar a parar

Incluso en los primeros meses del bebé, se debe enseñar a reconocer el lenguaje corporal de los padres, para que, sin oír un “no”, sepan que deben parar.

La primera vez que durante la lactancia, vuestro bebé dió un mordisco, estuvo expuesto a la cara de la madre con ese signo de “ouch”.

Los niños saben registrar desde pequeños una cara de alarma o preocupación.

La forma más efectiva de que detecten que no han de continuar por esa vía es con la mirada.

¿Cuántas miradas nos echaban nuestras madres para decir “ni lo intentes”?

Siempre con una sonrisa y sin mediar palabra. Cabeza ligeramente torcida, ojos penetrantes y una expresión que indique desaprobación, pero no rechazo.

Los peques deben estar seguros que se está desaprobando su comportamiento, pero no a ellos.

Entrenar la mirada, permite que los niños puedan escuchar “no me gusta lo que estás haciendo, te quiero y sé que puedes hacerlo mejor”.  

Solo recordad que los ojos son el espejo del alma, y transmiten exactamente lo que estás sintiendo, así que ¡fuera la ira y el enfado si no os gusta lo que está pasando!

Practicad y veréis la efectividad del lenguaje corporal para enseñarle a los niños a parar.

 

2. Alternativas a la palabra NO

La palabra “no” tiene mucha fuerza, pero decirla constantemente hace que pierda su efectividad en los niños.

Otras formas de parar evitando el “no” son:

Usar palabras que se ajusten a un contexto: Si un niño pequeño quiere coger un cuchillo o algo peligroso de la cocina se podría decir: “No. Eso corta y te puedes hacer daño.” La próxima vez, que lo vuelva a intentar se puede eliminar la palabra “no”.

Ofrece al niño una vía alternativa:No puedes coger este cuchillo, pero te doy este, con el que no te puedes cortar”, “este cuchillo es de mamá / papá, pero este es de Marta (nombre del niño)”.


Marketing de padres, se llama 🙂

 

3. Adelantarnos a una situación

Si vamos a ir con nuestros hijos a un lugar o estaremos en una situación donde sabemos que nos pedirán algo, y no podrá ser, debemos ser previsores y adelantarnos a esta posible demanda:

Javier, vamos a ir a tienda de juguetes a comprar un regalo para el cumpleaños de tu amigo. Compraremos algo solo para él, pero puedes ir viendo juguetes para tu próximo cumpleaños, ¿qué te parece?

Tenemos que comprar un pastel para la comida con la abuela. Elegid los croissants de chocolate que compraremos el próximo sábado para el desayuno.

Adelantarnos a esas situaciones hace que gestionemos la posible frustración de los niños, y aunque en ese momento no puedan satisfacer su deseo, enseñamos límites con cariño, transparencia y firmeza.

Esperamos que podáis gestionar de forma muy positiva los siguientes NO 🙂

¡Contadnos vuestra experiencia! Nos encantará escuchar cómo lo gestionáis.