Hace unas semanas, en nuestro blog comentamos los efectos positivos que las rutinas tienen en el desarrollo de nuestros peques. El descanso y las horas de sueño también son claves para el aprendizaje de nuestros hijos ya que no dormir suficiente puede llevar a la alteración de la memoria y perjudicar su rendimiento en la escuela.

La falta de sueño está directamente relacionada con el bajo desempeño en jóvenes en edad escolar. De promedio, los niños que duermen más tienen mejor desempeño en matemáticas, ciencia y lectura, tal como indica el director del Centro de Estudio del Sueño de la Universidad de Surrey, en Reino Unido, en un reportaje de la BBC:

“La falta de sueño es un problema a todos los niveles que es relevante en el aprendizaje, la memoria y el desempeño académico”

Tenemos unas magníficas recomendaciones para que podáis ayudar a que vuestro peque duerma mejor:

  • Las cenas ligeras facilitan la digestión y el sueño del peque, y el vuestro también 😉
  • Establecer una rutina antes de la hora de dormir ayuda a los niños a entender que ha llegado el momento de calmarse y desacelerar el ritmo del día.
  • Disminuir las luces y los ruidos de la casa creará un ambiente más tranquilo y ayudará a los peques a calmarse y a entender que es el momento de descansar.
  • Procurad que NO tomen bebidas antes de ir a la cama, así no se despertarán por las ganas de hacer pipí.
  • Evitad la televisión, el móvil o la tablet inmediatamente antes de dormir, ya que les pueden dejar inquietos y dificultar su sueño.
  • Dejar una luz encendida puede interferir en la producción de melatonina, la hormona que regula nuestro reloj biológico. Lo mejor es que el ambiente sea totalmente oscuro y si el peque tiene miedo, puedes poner una luz suave en tono de azul, bien discreta.

Además, también tenemos que tener en cuenta el número de horas diarias de sueño, variará dependiendo de la edad del peque:

  • 4 a 12 meses: 12 a 16 horas
  • 1 a 2 años: 11 a 14 horas
  • 3 a 5 años: 10 a 13 horas
  • 6 a 12 años: 9 a 12 horas
  • 13 a 18 años: 8 a 10 horas

Los niños necesitan mucha energía para encarar el día a día en la escuela, y es nuestro deber como padres ayudarles a que puedan conciliar el sueño y establecer las rutinas que les permiten descansar. Con la mente descansada, le será más fácil prestar atención, lo que es fundamental para el proceso de aprendizaje de la lectura.

Dormir le ayudará a leer, y leer antes de dormir le ayudará a descansar mejor.

Somos conscientes que si no tienen fluidez en la lectura les puede costar tener la iniciativa de leer, por eso os recomendamos que os paséis por nuestro post con los consejos para fomentar el hábito de la lectura.